Enfermedades Oculares   Link Facebook  

 

Glaucoma

Síntomas de la enfermedad

Pérdida de visión en fases avanzadas. Los pacientes con glaucoma crónico habitualmente tienen una PIO elevada, y con el tiempo pueden comenzar a perder visión periférica de forma lenta y progresiva.

En la mayoría de los casos esta progresión es gradual e indolora, y el enfermo no se da cuenta de que pierde visión hasta que la enfermedad ya está muy avanzada.

Causas que provocan esta enfermedad

El glaucoma representa un conjunto de enfermedades en las que con frecuencia, aunque no siempre, existe un aumento de presión dentro del ojo, y en las que el nervio óptico sufre un daño muy característico.

La presión intraocular (PIO) suele ser el factor de riesgo más importante para el desarrollo del daño glaucomatoso, aunque no el único. Los valores de PIO capaces de dañar el nervio óptico son muy variables de persona a persona, por tanto no existe un límite claro de presión normal. En líneas generales, se podría decir que cuanto mayor es la presión intraocular existe mayor riesgo de desarrollo de glaucoma. Las cifras de tensión se determinan en la consulta del oftalmólogo mediante un aparato denominado tonómetro.

Imagen del Tonómetro

Tonómetro

Existe un líquido transparente en el interior del ojo, el humor acuoso, que se fabrica y elimina constantemente permitiendo una adecuada nutrición de las distintas partes del ojo. En ocasiones puede verse comprometida su circulación, de manera que cuando se fabrica en exceso o no se elimina correctamente el exceso de humor acuoso, se produce un daño en el nervio óptico.

¿Cuándo es el momento de ir al doctor para su diagnóstico y tratamiento?

Actualmente, tener glaucoma no equivale a quedarse ciego. Los métodos de detección y tratamiento de esta enfermedad han permitido un control de la enfermedad cuando se detecta de forma temprana.
El glaucoma se caracteriza porque al inicio de la enfermedad la vista se mantiene prácticamente intacta. Cuando progresa con el tiempo, la vista se va perdiendo, y en la mayoría de ocasiones el enfermo no es consciente de ello porque suele conservar la visión central hasta etapas ya muy avanzadas. O dicho de otro modo, a medida que la enfermedad avanza cada vez existen más “huecos” en el campo de visión del paciente, que por sí solo es incapaz de detectar.  De este modo, una persona sana es capaz de ver todas las bolas decorativas que cuelgan de un árbol de Navidad, mientras que en un paciente con glaucoma cada vez desaparecen del campo de visión más bolas, aunque él no es consciente porque sí es capaz de ver algunas de ellas.

Por todas estas razones que aquí se describen, es esencial la detección precoz de esta enfermedad. Sería deseable una revisión anual a individuos sanos a partir de los 40 años de edad.

Factores o Grupos de riesgo

Hasta el momento actual no se ha encontrado una causa definitiva de glaucoma. No se ha demostrado que la tensión en los ojos aumentada sea la causa del glaucoma, pues existen casos de pacientes con glaucoma que tienen cifras de tensión ocular normal. Por lo tanto, la tensión ocular junto con una serie de factores predisponen a padecer un glaucoma. Entre estos factores, los más importantes se enumeran a continuación:

  1. Edad: aunque los niños pueden padecer glaucoma, es algo muy infrecuente, siendo una enfermedad más habitual en personas de más de 40 años.
  2. Antecedentes familiares de glaucoma: los hijos de pacientes con glaucoma tienen más riesgo de tener la enfermedad, sin embargo no todos ellos acaban desarrollándolo. Esto implica que –aunque la genética parece jugar un papel importantísimo en el desarrollo de la enfermedad- existen muchos casos que se producen de forma espontánea, por motivos que todavía hoy se desconocen. Cuando existen varios miembros de la familia con glaucoma debe someterse al paciente a un examen oftalmológico no más tarde de los 30-40 años, ya que en estos pacientes aumentan las posibilidades de aparición de daño en el nervio óptico o de progresión de un daño ya existente.
  3. Raza y sexo: los pacientes de descendencia africana desarrollan glaucoma con mayor frecuencia. También se ha observado que los glaucomas de tensión ocular normal son más frecuentes en individuos japoneses. Aunque se desconocen las causas de este fenómeno, probablemente existan factores medioambientales (climáticos, nutricionales, etc) que justifiquen estos hallazgos.
  4. Miopía elevada: las personas con miopía importante son más sensibles al daño del nervio óptico producido por la tensión ocular aumentada. Son ojos en los que el daño glaucomatoso es especialmente difícil de interpretar, y por ello deben ser controlados de forma intensiva.
  5. Presión intraocular (PIO): cuanto mayores sean las cifras de PIO, existe   mayor riesgo de progresión del daño en el nervio óptico. Curiosamente, se sabe que es más perjudicial tener unas cifras de tensión variables, con ascensos y descensos a lo largo del día, que valores intermedios de tensión, con lo que el objetivo del tratamiento será por un lado mantener la PIO baja y por otro evitar sus oscilaciones a lo largo del día. A veces se confunde la presión intraocular con la presión arterial. Hasta la fecha no hay estudios que demuestren relación entre el aumento de la presión arterial y el aumento de la presión del ojo. Existen personas con la presión arterial alta y la del ojo baja y al revés.

Situaciones especiales

Embarazo : existen estudios en los que se ha observado una disminución de la PIO durante el embarazo. Esto no significa que la enfermedad desaparezca o se cure durante la gestación. Al parecer las alteraciones hormonales propias del embarazo juegan un importante papel en estas modificaciones de la PIO, que vuelve a las cifras previas después del alumbramiento. Debido a que el glaucoma es una enfermedad crónica y habitualmente de lenta progresión, el inicio del tratamiento puede demorarse en la mayoría de los casos hasta dar a luz, para evitar los posibles efectos secundarios que las gotas oculares aplicadas a la madre podrían producir en el feto al atravesar la placenta. En todo caso, las mujeres embarazadas siempre deberán poner en conocimiento de su estado al oftalmólogo, para que sea él quien decida si es posible detener el tratamiento los nueves meses de gestación o si por el contrario es preciso mantener un tratamiento, eligiendo el más inofensivo para la madre y el feto.

Conducción de vehículos : la pérdida de una cantidad importante de visión puede aumentar gravemente el tiempo y la capacidad para reaccionar mientras se conduce un vehículo. Por este motivo, en los glaucomas avanzados es posible que se modifique la vigencia o que incluso puedan llegar a retirarse las distintas clases de permisos y licencias de conducción si se comprueba que el titular de esos permisos presenta una deficiencia visual lo suficientemente grave como para suponer un peligro, tanto para sí mismo como para el resto de conductores o peatones. Esto deberá tenerse muy en cuenta a la hora de proceder periódicamente a renovar el permiso de conducir.

Preparación de la visita al doctor

No hay que hacer ninguna preparación específica.

¿Cómo prevenir la enfermedad?

Un paciente con el glaucoma bien controlado no pierde visión y no tiene por qué quedarse ciego

Realizar controles oftalmológicos periódicos sobre todo a partir de los 40 años de forma imprescindible y no olvidar que la presión intraocular alta no produce síntomas y puede estar produciendo daños en el ojo.
El glaucoma tiene un componente genético. Es recomendable que los familiares de pacientes con glaucoma (padres, hijos, nietos, etc.) pasen revisiones periódicas para detectarlo en fases tempranas.
La revisión por parte del oftalmólogo es eficaz, permitiendo controlar la presión ocular y detectar pérdidas de visión antes de que el paciente las aprecie.
Cuanto antes se diagnostique el glaucoma mejor, no olvidando nunca que el daño producido en el ojo por el glaucoma ya no se podrá recuperar.
Debe cumplirse estrictamente el tratamiento prescrito por el médico oftalmólogo. El glaucoma es una enfermedad crónica que requiere que los tratamientos se apliquen de forma continuada.
En la mayoría de casos, si se sigue un tratamiento adecuado el glaucoma es una enfermedad en la que los modernos tratamientos permiten un control adecuado, llevando una vida prácticamente normal.

¿Cuál es el tratamiento?

A parte de tomar la presión del ojo, es imprescindible hacer un estudio completo del estado del nervio óptico y del campo visual. El campo visual se estudia por medio de una prueba que es la campimetría computerizada, que es muy sencilla y dura unos 5 a 7 minutos por ojo. Es una prueba no invasiva.

También se estudia el nervio óptico haciendo una tomografía con el láser confocal HRT III, una novedosa técnica de exploración que permite adquirir y analizar imágenes tridimensionales del segmento posterior y concretamente del nervio óptico, facilitándonos el diagnóstico objetivo de la neuropatía óptica glaucomatosa en aquellos casos dudosos, con alteraciones morfológicas o incapacidad de realizar les pruebas funcionales con una mínima fiabilidad. Esta prueba es especialmente útil para detectar la progresión del defecto glaucomatoso a lo largo del tiempo. El mejor tratamiento es el diagnóstico precoz. Por eso es muy importante que las personas de riesgo se controlen la PIO como mínimo una vez al año. Cuando se confirma el diagnóstico, se acostumbra a hacer un tratamiento médico con gotas. Si esto no es suficiente, se puede hacer un tratamiento con láser Argón y/o una operación llamada trabeculectomía o escleroctomía no perforante.

Si la PIO con tratamiento está por debajo del límite que su médico crea conveniente, es suficiente con controles cada 4-6 meses. Además se aconseja un campo visual y un láser confocal periódicamente para ver la evolución del nervio óptico y así poder anticipar los posibles cambios de la enfermedad.

Aprender a vivir con la enfermedad

Al ser una enfermedad que habitualmente no da síntomas es frecuente el olvido a la hora de ponerse las gotas por lo que se ha de ser consciente de hacer el tratamiento recomendado. La medicación tiene un período de acción eficaz que con el paso de las horas pierde su acción, por eso que debemos de buscar la forma de recordárnoslo, por ejemplo dejar el envase de las gotas en la mesita de noche o en el lavabo, es decir, en un lugar visible.

infografia colirio

 

 

 

Habitualmente la mayoría de los tipos de glaucoma requieren un tratamiento con gotas oculares (colirios) para el control de la enfermedad. En el momento actual, existe un amplio abanico de colirios para tratar el glaucoma. El momento del día en el que deben administrarse así como la cantidad de gotas que deben utilizarse, varía en función del grupo al que pertenece cada medicamento, existiendo fundamentalmente tres momentos posibles de administración: - por la noche - por la mañana y por la noche - por la mañana, a mediodía y por la noche. La cantidad de gotas a administrar es de una gota cada vez que se tenga que aplicar el colirio, debiendo asegurarse siempre de que esa gota administrada penetra dentro del ojo. En caso de duda, deberá administrarse inmediatamente otra gota, por si la primera que se instila no ha entrado realmente.

En ocasiones, el oftalmólogo recetará varios colirios en lugar de uno sólo. En ese caso, la mayor precaución a tener en cuenta será siempre asegurarse de que cuando toque echarse en el ojo dos o más colirios juntos, deberá esperarse un tiempo prudencial (de alrededor de 5 minutos entre cada gota ) para así tener garantías de que cada una de las gotas administradas ha tenido el tiempo suficiente para poder absorberse dentro del ojo.

Una vez más, cada paciente tendrá un tratamiento individualizado en función de lo avanzado de su enfermedad, de modo que nunca deberá cambiarse por iniciativa propia la cantidad de gotas o el colirio que se está utilizando, así como tampoco deberá nunca abandonarse el tratamiento a no ser que así lo indique el médico oftalmólogo.